Frases sueltas para la consciencia dispersa

Me llenas de preguntas,
a las que el tiempo da respuesta.
Con insistencia conduces a la duda,
a la eterna búsqueda de verdad.
Insistes sobre un mundo nuevo,
donde no haya que preguntar.

Abrazas firmemente mi pecho,
duermes plácidamente.
Murmuras entre sueños rotos,
me invitas a descansar.
Yo me aferro a la almohada,
quizá así deje de imaginar.

Yo no sólo tejo mimbre,
tejo el alimento de la familia.
No estoy creando arte,
busco solventar el mañana.
Tampoco vendo mi esfuerzo,
es un trueque para mi tumba.

Hoy no me quiero levantar,
me declaro en incapacidad.
No me importa el trabajo,
Igual no me van a pagar.
Por ahora prefiero mis sueños,
tal vez mañana vuelva a laborar.

Su sonrisa plena me agrada,
Me hace sentir bienestar.
No importa el tipo de ausencia,
sé que puedo contar contigo.
Ve y descansa amigo mio,
mañana otro día nos llegará.

Al buen Rodrigo Arce. No dejes de soñar mi bien amigo, siempre una nueva sonrisa podrás encontrar.

A mi madre

Viernes 10 de mayo 2013

Te escribo nuevamente, así te siento más cerca.

Y es que doy un paso y recuerdo las ilusiones que construiste. Doy otro paso y vuelvo a sentir tu mano aferrándose a mi piel. Me obligas a observar, a correr, pero el miedo retira mi mirada, me obliga a detenerme; no hay crueldad en lo que haces, en realidad te motiva el amor.

A tu lado no importan esas utopías de justicia e igualdad que cocinan los filósofos e intelectuales, esos sueños de futuro que los guerrilleros y románticos empedernidos se dedicados a parir; tu eres el real alcance de la revolución, de la lucha libertaria, la autonomía, la justicia y la dignidad. Eres madre, madre de la consciencia y la transformación.

Tu lucha es ferviente, silenciosa, repleta de tácticas de amor, bondad y los más nobles ideales. Siembras en tu vientre la semilla de cambio, permites que con caricias y cuidados florezca el corazón de la humanidad, sin embargo, tu perfil es tímido, carente de grandes presentaciones, a veces, incluso, te presentas en la más modesta y humilde apariencia; a fin de cuentas en ti eso es secundario, basta con mirar tu alma y endulzar el espíritu, con sentirte.

Eres esa voz que viaja en las noches de angustia, la caricia que el viento atrae en las tardes que regreso abatido por el mundo, la mente crítica que me permite distinguir entre lo correcto y lo que vale la pena echar abajo. Eres el pecho hinchado, las manos trabajadoras, el amor incondicional, tierno e interminable.

Luz que disipa los miedos, rocío que enriquece el amanecer. No hay manera de agradecer a la vida, pues ella parte con tu sacrificio y entrega. No importa si yaces en el recuerdo o en la habitación contigua, no importa si es a kilómetros de distancia o en un rebozo en tu espalda, el sólo hecho de pensarte acaricia las fibras más sensibles de aquello que hoy conozco como tu hijo.

Eres madre mía, mi más bello recuerdo, mi refugio y mi sensación de bienestar, acudo a tu amparo una vez más. Soñando, luchando bajo tu sombra de cariño y protección. Espero nos veamos pronto y nuevamente cuente con el abrazo que has legado, con la alegre rebeldía que sembraste en mi corazón. Te amo.

Pd: gracias por todo, algún día me volverás a enseñar, lo sé; quizá ya lo haces.


Dedicado a Cecilia, Lucia y toda aquella persona capas de conformar la ilusión de la vida.

Atenco

Hoy ya estás aquí
como presagio funesto,
cual recuerdo doloroso.

Te encuentras sentado,
como los grandes jefes,
siendo gigantesco pelmazo.

Golpeaste el espíritu,
derramaste nuestra sangre,
violaste nuestra consciencia.

Calumniaste la lucha,
ultrajaste nuestro existir
y te burlaste del hambre.

Compraste la voluntad, 
derrochaste cinismo, 
te burlaste de la verdad.

Sin embargo no has ganado,
nos estamos levantando,
no paramos de soñar.

Puedes disfrutar tu posición,
tu aparente poderío,
pues llegará tu hora.

En ti no hay rostro nuevo,
sigues siendo el de siempre,
el mismo PRI de muerte.

Pero tu día llegará,
este pueblo lo tiene presente,
esa será tu pesadilla.

No vuelvas a dormir,
pues quizá en tus descansos, 
nos encuentres.


Atenco no se ha olvidado, es una llaga abierta en el imaginario de los pueblos en busca de autonomía, Enrique Peña Nieto podrá vivir libre, pero este pueblo sigue luchando y soñando, esa es la mejor medicina para nuestra utopía, alcanzar la felicidad.

Bestiario

Ladra, maúlla, grita, pero, 
por tu alma, no te quedes callado.


Jamás existió concilio como ese, mezcla de ridícula obscenidad y fantasioso alegato. Una corte de milagros empolvados, de sentencias de caldo, sí, de caldo, pues no hay peor castigo que estar en la boca del hombre.

Con traje feroz y mirada vidriosa, como cuando no se ha comido en días, el juez escuchaba los argumentos de la parte acusadora, que rechoncha, pero bien enfundada en harapos de lujo, llenaba de lodo y aroma a chicharrón todo el recinto. El alegato, el mismo de siempre, despojo; tristemente, personajes como el acusador pertenecen a la clase dueña del  poder, a los que retienen el dinero, a los que el hombre llama "sabrosos".

A pesar de la pureza de su linaje, de la inocencia de su alma y de su aparente inofensividad, el acusado es condenado, morir como barbacoa o quizá como estofado.

No hay peor crimen que alejarse del rebaño, atacar el orden de las cosas y volar cuando sólo se permite saltar; ser un animal fuera del orden natural de las bestias.

Así fue sentenciando el borrego, criminalizado por atreverse a cantar, por volar cuando sólo se le enseño a arrastrarse.

Y murió la oveja negra; el lobo siguió condenando a la olla a los disidentes; el cerdo siguió reteniendo el capital, extendiendo su cochina avaricia entre las bestias; y el resto del rebaño, pues... ellos siguen preguntándose cuál es el significado de las últimas palabras de la más anormal de las ovejas:

"Vale la pena morir si se sueña con ser más que una oveja"

Microhistorias de rebeldía.

1.   Alegría

Alegre rebeldía, para usted que se ha amigado a mi alma.

Alegre rebeldía para usted que es incondicional a mis letras. Prosperidad y magia para su corazón, para su lucha, sin importar de que tipo sea.

Alegre rebeldía en su corazón y el mío. Esperanza y libertad para su esfuerzo diario. En esta trinchera siempre encontrará la mano amiga que usted ha brindado.



2.   El hombre de las multitudes

La multitud lo rodeó, miro sus manos cansadas y su rostro sereno; él continuo sobre el cartón en el piso y dijo:
- Muchas gracias, sirvió de manera enorme su caridad, pero... Yo no sería feliz en una casa que no tuviera goteras.



3.   Causas y prosperidad

Libertad a Patishtan - grita la muchedumbre que desfila por los angostos callejones- Libertad a los presos políticos, muerte al mal gobierno.

Las olas de tierra se arremolinan entre el desfile de piernas, sin embargo, entre tanto polvo que se levanta, se alcanza a distinguir el rostro de las mujeres cubiertas por su paliacate, el de los hombres bajo el sombrero de palma,pero eso es prescindible, el atronador petimento de justicia es lo verdaderamente importante - Presos políticos libertad, libertad para Alberto Patishtan.



4.   México a rostro oculto.

No se puede hablar de ese lugar sin sentir que el corazón se apresura, que de los pulmones asciende un suspiro obligado. Con tan sólo recordar los rostros y la palabra atenta y llena de paz de la gente del lugar vienen a mí los recuerdos del trabajo y el esfuerzo, de la cooperación y el bienestar común. 

Construir es algo irrelevante en mi experiencia, pues es un esfuerzo bruto, algo que cualquier maquina o salario puede hacer. Lo verdaderamente invaluable es estar ahí, con las personas y su cultura, con sus valores y su lucha.



5.   Inspiración

Yo miro a sus ojos y encuentro libertad,
al sentir sus labios siento esperanza;
pero verla salir a defender la verdad,
es la verdadera razón por que me encanta.

Puedo recrear en palabras su lucha,
la belleza de su corazón;
pero no alcanzan mis letras,
a reflejar su rebelde ilusión.

Usted


A veces piensos en usted, en las ganas de tomar su mano y crear universos de igualdad y armonía, un lugar donde su sonrisa inspire los más bellos sentimientos, tal como lo hace en mi corazón. Tiene magia, es por eso que aludo a usted en mis sueños y promesas de cambio; es su mirada capaz de sembrar su ternura, son sus manos capaces de cosechar la humildad, simplemente, usted no tiene igual.

Usted es mujer libre, idealista e inquebrantable, es objeto de mis más hermosas fantasías, pues cada palabra suya lleva impresa el sello de la libertad y la lucha, de un futuro que se transforma en bienestar. Me atrevo a usarla como mi musa, ya que de su espíritu sólo destila la virtud y la belleza. Estoy enamorado de usted, no hay duda, provoca en mi ser la más grande regocijo.

En su alma y en mi utopía se dibujan esperanzas multitudinarias, creo que el destino conspira para que nos atrincheremos en besos de vainilla y abrazos de gardenias. Esta es una propuesta a sus ideales, a sus noches y a su piel, esperando llegue a tenerla en alta consideración.

A pesar de que la realidad nos golpea, usted está siempre dispuesta a tender su mano amable, a derrochar cariño y plantarse con orgullo en el combate. No cabe duda, usted me ha cautivado, no me canso de decir que mi futuro lo quiero a su lado, en medio de sus anhelos, entre todo lo que ha imaginado.

Si mi corazón pudiera hablar seguro hablaría con crueldad de este mundo, sería implacable y despiadado; pero al hacer relato de la Luz en sus ojos, no podría más que quedar callado, pues ya está ahogado de su belleza y por esa simple razón, este corazón aún late con bondad.

Quizá yo no sé bailar, pero mi corazón se encuentra tan atado a su movimiento que me encuentro encadenado a su sutileza, a su paso firme y estético; pero más allá de esa belleza única y del brillo que hay en el todo de su existencia, la amo; la amo porque así se ha encargado su imagen y su bellísima personalidad. Usted no conoce la forma en que posee mi devoción, por eso se la desnudo de la misma forma en que ha reventado mi existencia, con la misma nobleza en que ha nacido nuestro idilio.

Espero no incomodarla con esta confesión, pues no me gustaría otra cosa que hacer latir su corazón, que entregarle en dulzura y honestidad mi orgullo y mi pasión, pero más especial que nada y más importante que todo, compartirle a usted y a su mundo cual es mi ilusión.

Usted es razón de mis desvelos, de mis grandes ilusiones y de aquellos enigmas que mi mente denomina revolución. Usted es todos mis días y mis noches, mis palabras y omisiones. Usted es mi universo.


Dedicado a la musa de mi corazón, mi hermosa Andaluz Alejandra.

Mujer de libertad

Protagonista de la revolución,
de la moderna rebeldía,
de la palabra amable,
la que nace con alegría.

Luchadora incansable,
soñadora de un nuevo universo,
de paz, dignidad y justicia,
de un orden diverso.

Rueda de sus labios ternura,
reinterpreta la realidad,
lucha en belleza y consciencia,
se opone a  la adversidad.

De ella la fuerza y el gozo,
el combate por información:
de ella el futuro esperanzado,
el anhelo y la convicción.

En su fuerza la libertad,
en sus letras la gloria,
medicina para la patria,
para olvido y agonía.

No hay descripción alguna,
el alma está en su discurso,
en su sonrisa cálida,
en la crítica al perverso.

De sol a luna su presencia,
siempre envuelta de cordialidad,
de preocupación por el otro,
por el bienestar y la verdad.

A su voz el respeto,
el reconocimiento y la pasión,
a sus sueños la grandeza
y entero mi corazón.

Dedicado a la mujer que lucha, a todas.

En las entrañas de la tierra

...suena la sirena, de vuelta al trabajo. 
Muchos no volvieron... tampoco Manuel.
(Víctor Jara).

Ronda la noche, rondan las silencios y la oscuridad, este es el dominio del martillo y el cincel, del sudor y el recuerdo; aquí no sólo muere el sol, mueren los vestigios de la humanidad y la decencia, muere el hombre, su sudor, sus fuerzas, su trabajo, su familia; este es el trabajo bajo las tumbas, fuera de la caridad del altísimo.

No hay garantía bajo los pasos del hombre, no hay aire, no crece vida, únicamente hay ansía  de cambio. Aquí no se sueña mucho, no se puede permitir la equivocación o el nerviosismo, un paso en falso hunde en el abismo, en las entrañas de la tierra, un suspiro llena de veneno los pulmones y el corazón revienta de dolor, pero el pestañeo, ese es aún más incierto, está plagado de pánico, de desesperación y ansiedad, un segundo aquí es eterno, es la vitalidad que huye de los sentidos y el sano juicios... pegar los ojos es una canallada contra sí mismo.

Cada paso es frío, pero el calor curte la piel, punza y victimiza, esto es más que ampulas y deshidratación, es  el látigo de la miseria y el hambre, ese es lo que flagela la carne y la memoria. 

La pala se hunde en el granito y el sudor purifica el codiciado mineral, pero no, aún no hay suerte, quizá diez metros adelante, tal vez cuando el arado se hunda en las entrañas del mundo y los ojos se nublen a causa del brillo y el estupor de la plata. Vuelan pequeñas motas de polvo, la lampara, melancólica, vacía sus destellos en un pequeño y peligroso acompañante.

Es algo duro, es él o soy yo, es el mazo justiciero o su aguijón lleno de ponzoña; se escucha el crujido de su cuerpo contra el metal y el pulso se reacomoda, comienza a retomar su agitado, pero rítmico andar, de nuevo mi soledad, mi herramienta y yo. La muerte, esa pasea algunas sendas adelante.

Aqui hay un cerco a la muerte, una transparencia que enajena y desmiente, un camino de sangre y rocas, de ilusiones viejas y promesas de renovación. Entre estos muros vive la promesa del patrón, las revoluciones de Cananea y el brazo libertario de los millonarios, el lujo de las ciudades, la explotación del suelo sagrado y las nobles tradiciones del pueblo, pero mirando con detenimiento también se distingue al que murió sin saber, al que falleció en la ignorancia de sus derechos y su libertad.

Hundo un poco más la herramienta, algo destella, algo pesado y firme, ojalá sea plata y no el casco de un compañero minero.

Momentos

De esos momentos en que te extraño,
cuando quiero erosionar el tiempo
y la tierra no contiene mis pasos,
tampoco mis ganas de abrazarte.

La cordura se fue,
ahora sólo se encuentra tu perfume,
atorado en el regazo de mis ilusiones,
encumbrado en el latido de mi corazón.

El reloj no corresponde a mi latido,
la puerta permanece inmóvil,
coquetea con mi soledad,
pero yo te espero.

Tú nombre escapa a mis labios,
la piel se eriza y recuerda que no estás.
es la esperanza la que insiste,
es la dulzura de tus besos que persiste.

Enloquezco de no tenerte,
padezco de ansiedad y delirio,
es parte de tu hechizo,
obligarme a extrañarte a muerte.

La condena es larga y agónica,
siento deseo de correr a tus brazos,
de olvidar mi enfermedad,
de luchar hasta poseerte.

No hay mañana, eres hoy,
eres tú, eres eternamente,
la que me hace soñar y luchar,
mi tentación, mi ilusión y palpitar

Visión encantada de mi universo,
vuelve aquí indefinidamente,
ya te espera con brillo mi sonrisa,
ha reventado al fin mi corazón.

No es dependencia a tu calor,
es la necesidad de morir a tu lado,
un berrinche más de mi orgullo,
uno de los momentos en que te extraño.

Patria Grande, América Latina

América Latina, que te vistes de color, que resistes y en forma de misticismo heredas la virtud del valor, tierra de revoluciones, cantores y danzantes, de amaneceres cálidos y puestas de sol envueltas en ensueño; tierra bañada en sangre, cubierta por un manto de infinitas tradiciones. América Latina, tan golpeada, tan querida, tan olvidada y tan en resistencia.

Suelo de Pachamama, del llanto de Coatlicue, de los guerreros de maíz y las vestimentas de plata y seda, a ti que escondes bajo la sonrisa las heridas de tu cultura, el dolor de las matanza y la esclavitud de los quinientos años. Patria grande, patria de los mestizos, de la nobleza y los cantos del Cenzontle.

En ti germinan los sueños y se forjan los pensadores, en ti renace el esfuerzo y se dora la piel. Tierra de libertadores y gente humilde, de playas de arena  carmín y bosques con olor a miel. América Latina, la de de la bruma y el encanto, la de los mineros y los hombres de campo, la que lleva en el corazón quien se amamanta de estrellas y respira a través de la leña. Aquí se arrulla al futuro, sin olvidar las raices que han forjado nuestra historia.

Música de viento que nace de los andes, flauta de pan, sabor a café, mata de vainilla y rostro que se decora con naturaleza, con el honor de los gigantes que custodian el cielo.

Desde la bruma de tus montañas hasta el espejismo en tus desiertos, desde tu costa de Valparaiso hasta tu  ciudad de La Habana, en tu gente hay sonrisa y armonía, a ti tierra de magia y sabiduría, de los palacios en  Machu Picchu y la noble Tenochtitlan. Ay patria grande, patria de mis alegrías, lugar de las flores y de la mirada franca, mi América Latina.

Aquí se retratan los sentimientos y se mezclan las galaxias, se canta en voces que emanan del corazón y se difumina la angustia a través de folclor. Tierra de Violeta Parra, de Frida Khalo, de Ernesto Guevara y Tupac Amaru. Crónica de las rebeliones y el corazón regocijado.

América Latina que te encumbras en el nuevo mundo, en la promesa de progreso y el anhelo de mejores días, porción de vida que se desprende de intereses añejos y codicia que se extravió, región del llanto y la sonrisa amiga, a ti te escribo gran patria mía; la más grande, la más resentida, a ti mi América Latina.



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Después de la primavera de la patria.



La marcha había sido dura, ya sólo quedaba el recuerdo de la familia y el abrazo de la esperanza, pero se estaba por triunfar. No había opción reinterpretar al mundo o fracasar y permitir la muerte de la consciencia y la cultura. 

Todo empezó con el anhelo de mejorar la vida, con la rebeldía que nace de la opresión y descontento, con la afanosa búsqueda de claridad y argumentos para enfrentar al dictador, al potentado, al cacique y al corrupto. Todo se escribió bajo matices rojos, de la vitalidad que escapa del corazón, pero principalmente de las ideas que nacen en la adversidad, en la negación y en el compromiso por algo que la simpleza denomina bienestar universal, felicidad para todos.

Buscamos información, reunimos a los injusticiados, nos unimos, bajo el anonimato, en una sola causa y con el amparo de nuestra bandera. Olvidamos el patriotismo fanático y olvidamos las diferencias, no hubo clases,  ni discriminaciones, tan sólo la guía del amor.

Hoy, cuando la noche nos abriga y el calor del verano nos hace volver a soñar, cimentamos el futuro, paso a paso, mano a mano y bajo la premisa del éxito; soñando y cantando, entre colores y recuerdos. La peregrinación terminaba, por delante sólo hacía falta tomar por asalto la democracia fingida, refundar la paz para un pueblo y proclamar la liberación

A mi lado caminando con desgano las revoluciones de mayo, por delante la promesa de un futuro distinto, con paz, justicia y dignidad para el obrero, para el empresario; un mañana sin hambre y dolor para el campesino y el minero, uno sin opresión para el que opina distinto. Los pies se arrastran, pero el corazón late fuerte en el pecho, la lucha terminará y en este patio se respirará libertad, ese es el horizonte que se alcanzaba a ver aquí adelantito, pero de pronto todo acabo. 

... fue una especie de secreto, un susurro tímido, como el ultimo destello de luz que se lleva el crepúsculo, una ahogada condición de vida... una sensación más parecida al frío, un silencio que rompía el demonio, los llantos de mi patria, de los muertos en esa ruta de dolor… era algo que nunca sentí, algo que no se iba a ir, un abrazo al sepulcro, pero era una alegre despedida… era mi muerte.


Canción de cuna para el perseguido

La gente se despide, le abate la injusticia y la miseria; pero en el fondo no importa el cansancio y el dolor, sino que su corazón late, de hace tiempo viven a fuego lento, esperando que desborde la pasión; sueñan, y ese es el mejor anuncio para la esperanza. Este tiempo de guerra y persecución nos obliga a migrar, a mirar al pasado ingrato, a refugiarnos en los fantasmas de nuestros ancestros, en el campo vilipendiado y ultrajado que hemos heredado.

Se avecina un futuro incierto, ya huele a tierra mojada. Tierra que se alimenta de la sangre, del esfuerzo y lucha del que sueña. El aire se siente pesado, el pronunciado embarazo de mi mujer nos obliga a ir despacio, a rezarle a la imagen de Dios que nos ha vendido la Iglesia y el Capitalismo.

Hemos llegado, tras esa lomita se ubica el jacal de los abuelos, a cuatro horas del siguiente pueblo, a infinitas huellas del lugar donde florecen nuestras raíces. Aquí no hay electricidad, comercios, escuelas, agua o comida. Se debe trabajar el campo con las manos, arriesgarse a comer hoy y esperar que mañana salga el sol. Este es el futuro que espera a mi hijo.
Esta casa huele a recuerdo, tiene un sabor añejo a libertad y tradiciones, a amores viejos e ilusiones de febrero. Me preocupa mi mujer, el presente que le he quedado a deber. Está fatigada, ha caído rendida sobre el petate raído. Me acostaré a su lado, musitaré un poco...

Duerme mi niño,
sueña con un mundo de paz,
de nobleza, armonía e igualdad

Abraza a tu hermosa madre,
siente el calor de sus labios,
y regresa a soñar..

Duerme mi niño, 
en ti deposito mi fe,
mi alegría, mi amor entero

Yo aquí con tu madre,
seguiré luchando,
duerme mi niño no temas más

Sabes mi bebé, 
tienes una madre hermosa y llena de amor, 
cuídate y crece, aquí te esperamos los dos, 

Por hoy cerrare mis ojos, 
pensando en que mañana nos irá mejor, 
duerme mi niño, por hoy ha existido salvación.

Ha caído la noche, mi cuerpo también se rinde, afuera dominan las criaturas de la noche, ellas nos defienden de aquel despiadado poder que nos persigue, que nos segrega, por hoy podré rendirme y dejar que mis pies caminen en otro mundo, espero que frío no nos de tregua y así poder vivir un día más.



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Del ritual del balón


Se congregan, como la multitud de colores al amanecer, con la fuerza de los movimientos de la tierra y el estruendo de cualquier cañón en medio de la batalla; esta es una lucha de orgullo, un rehilete de emociones que trasciende a once hombres, que viaja mas allá de un balón.

El esférico es el pretexto, la portería  el objetivo, la grandeza la misión y sólo la alcanzan quienes se alzan a una misma voz, a un mismo latido, a un mismo color.

Se crea una sinfonía de movimiento, pero esto es mas que arte, es una lucha por demostrar supremacía  una guerra donde se el silencio es la muerte y el ole el grito mas alentador.

Todo se decide en un fallo fatídico, una nota brillante, un error o una pizca del implacable reloj, aquel que no perdona, pasa y pasa como lo hace con todo lo que vive. Puede ser el mayor enemigo o el mejor aliado.

Sin embargo, la lucha abajo, en el terreno llano es mínima  la verdadera angustia esta en el ruedo, donde las gargantas ebullen y las banderas ondean, donde una marea de matices se avalancha sobre el colegiado, ahí donde no existe la mediocridad, únicamente el triunfo y el fracaso.
Muchas guerras se deciden ahí. El que empuja, el que pinta, el que chifla, es el general. Decide quien entra, quien sale, quien es héroe o villano. Es quien decide cuando ganó el marcador y cuando ganó el perdedor. Los once que se conectan con ese hervidero, son los que ganan, los que se quedan en la memoria y en el corazón.
Aquí hay mas que gusto por la pelota, hay magia  misticismo, tradición  Suenan tambores, trompetas, el eco de aquel que cubeta al hombro otorga un poco mas de folclor  esto es fútbol  inspiración del pueblo, antesala de aquel que busca la inmortalidad, aquí los ídolos se dibujan en la piel y a los villanos se les hunde en el fondo del olvido y el repudio.
Es el ritual pivote de la pasión. No caben medias tintas, ni análisis esquemáticos, el observador objetivo, el causal y el crítico social perdidos están, nada para ellos ya sea en la gradería o en el televisor. Sólo aquel capaz de ver la grandeza en ese campo verde puede pasar. Aquel que sabe lo qué es la camiseta del enemigo portar, cuando la apuesta se pierde. Sólo quien ve la magia del ritual entrará.

La sangre se calienta y el corazón comienza a pulular, se acerca el silbatazo y con el la ansiedad de regresar, para una afrenta vengar o la hegemonía demostrar.. Entonces el coloso se desaloja y el mundo comienza nuevamente a rodar y el mundo, ese otro balón, del que nadie puede escapar, comienza nuevamente a rodar.


Mil gracias al buen Josué Rodríguez, quien colaboró con inspiración y letras a más de la mitad de este texto. Gracias amigo.

Tierra e ilusión

El camino se extiende, pero al frente queda el mismo panorama, tierra que se arremolina en figuras de encanto y misticismo, destilado de los sueños y el relato de los ancianos, de aquellas fantasías que sólo son configuradas al pisar suelo ajeno; no hay más, únicamente estos cerritos de formas crispadas y fantasmas errantes. Nada más.

La caminata es larga, nos cubren las estrellas, pero el polvo cala en la garganta. Busco sobre mis pasos alguna respuesta del presente perturbado, del pasado necio y el futuro ajeno, pero hasta las huellas son aparentes, pareciera que ya no me siguen.

Un pequeño descanso aguarda al frente, no es coincidencia, es otra jugarreta del destino que me obliga a recordarle; miro alrededor, hasta donde dominan los rayos de luna, donde la soledad se encaja en el corazón. Dibujo el nombre de la derrota sobre el terreno fértil, parece que devuelve un retoño de vida, un hálito pequeño de algo verde. Ahora interpreto la esperanza y miro más de un horizonte, me reintegro al andar y susurro al viento el apelativo al que responde.

Un cielo incróspito se dibuja a la lejanía, es como si comenzara a llover, pero el ambiente se nubla y se llena del olor a madera quemada; levanto la mirada y descubro el humo de una fogata, un lugar abandonado, donde puedo entregarme a una nueva meditación, a preguntarme como conquistarte y detonar en tus sentidos la más grande revolución.

Hay café caliente, señales de caminar, no hay duda que es la muerte la que me invita a cenar. La recibo con alegría, pues nomás quiere platicar, la abate mal de amores y pensamientos de caridad.

Me induce en el sueño, me lleva a el abrazo que imaginé. Se acerca la mañana y se debe reanudar el camino, ya la tierra ha devuelto calor y esperanza, quiere que se le retribuya con el caminar.

El sol se postra en los límites del dominio de la naturaleza y el aire y el manto celeste pasa a los tonos escarlatas que pulsan la sangre y pululan el alma. Ha llegado otro día y una esperanza más, quizá tras ese cerro, o a lo mejor al siguiente,  reviente el anhelo y se reencuentre el corazón.


Petición de milagros.

Quisiera creer en ti, en tu afamada nobleza y promesa de cambio,
me muero por sentir tu noble abrazo,
aquel que pregonan las señoras de avanzada edad, 
exijo que llegues, que me des esperanza,
que vengas y me ayudes a luchar.

Miro alrededor, sólo veo la consecuencia del poder,
la prostituida imagen de la misericordia,
los despojos de tu imagen transformados en mercancía, 
baratijas para limpiar consciencias,
indulgencias para ganar algo de paz y humanidad.

Quisiera sentirte, a ti que dicen que estás en el cielo, 
que miras mis actos y los del universo entero, 
tengo ganas de preguntarte el por qué de la miseria,
de los influyentismos de la fe,
de la pederastia y las narcolimosnas,
por que los pederastas y los que comercian con tu nombre.

Siento que el mundo se desmorona,
que usan tu nombre para traficar la vida,
para crear ilusiones de tragedia y muerte, 
plagando de mentiras al que también llaman tu pueblo,
seduciendo la inconsciencia y la falta de razón;
reivindicate, ven y devuelve un poco de amor.

Quisiera contagiarme de tu idealismo,
brindarme a la tierra y al hombre, 
amar la vida sin pedir nada, o casi nada,
pero no hay coherencia en la roca que edificaste, 
ellos son los que han vilipendiado tu leyenda,
quienes mancillan los espíritus de tus protegidos.

Hoy eres letra muerta, ilusión de renovación,
bolsillos vacíos, calles sucias,
remordimiento de los incautos, perdón de los malhechores,
sólo queda esperarte, pensar en un utópico regreso,
soñarte con nostalgia, admirarte con rencor,
tan sólo imaginar que mañana será un día mejor,

Quisiera una patria justa, un mundo incluyente,
pan para todo el hambriento,
comprensión para el que es diferente,
luz para el perseguido, para el homosexual, 
futuro para el condenado a muerte,
hago la petición de un milagro que ya has negado.

Golpe a golpe

Golpea y hace vibrar, pero aquí sólo soy uno más, alguien embrutecido por la pasión, un ente sediento de sangre, quiero verlos desfallecer, quiero verlos sucumbir ante el cansancio y el castigo. La gente reverbera, se lanza en bruces y vitoreo,  parece que también tienen sed de la inconsciencia de aquel hombre.

Pido una cerveza, desfallezco después de una semana dura, pero aquí estoy, al pie de la verdadera lucha, la de dos hombres que quieren fama  fortuna, dos especímenes de la brutalidad y el camino fácil, pero que excitante espectáculo, casi siento su sudor, casi percibo el gemido agónico que lanzan al sentir un golpe en los riñones. No, aquí no hay reglas, pura hombría.

Tengo hambre, quizá a la salida decida comprarme un antojito, algo lleno de grasa para así morir de a poquito; no, creo que no alcanza, tal vez una gelatina, de esas multicolor, jajaja, gelatina, si no soy viejito. Mejor pido otra cerveza, total, siempre nos apretamos con el gasto de la semana. Vaya que es buena la pelea, ya han tirado a este compadre seis veces, no entiendo pa´que se levanta, lo van a desfigurar por tarado, hasta parece que nadie lo espera en casa.

...Momento, a mi me espera mi mujer; no, no creo, está muy entretenida en la novela, aparte cuando llegue no habrá nada para cenar, creo que tragaré algo afuera de la arena.

Ocho, nueve, diez. No se levanta, jajaja quien iba pensar, con tanto golpe y viene a noquear al estelar, sorpresas te da la vida, verda´de Dios. Hey amigo, que buen golpe, casi le partes el cráneo  le va a zumbar hasta el próximo lunes jajaja.

Será mejor regresar a casa, aquí están por cobrarse las apuestas a la mala; jajaja que simpática la Güerita, hubiera perdido y seguro abandona al cabrón; pobre pendejo, lo van a exprimir.

Hasta el hambre se me quito con esa Güera, estaba bastante sabrosa, hasta ganas daban de ...párate hijo de la chingada; no entiendo como ponen a manejar a estos mocosos. Chale, sólo me quedo para el pasaje y el gasto, esta vida no es vida, es una prostitución del alma y el esfuerzo, yo no tendría que estar viajando en pesero, yo no tendría que mantener a una vieja que no me quiere. A lo mejor mañana me pongo los guantes, como uno de estos weyes, o mejor... sí, mejor vuelvo a asaltar a las señoras en la lecheria.

Que perra existencia, creo que sólo me queda dormir, mañana hay que estar otra vez, nuevamente golpe a golpe.

Pensando mis pasos


I

Suenan las palabras de la selva, los ritmos que claman justicia a las víctimas y castigo a los criminales, suena la verdad. Algo se quema, el viento trae un aroma a humo pesado.A lo mejor es la esperanza del hombre, huele a quemado, huele a el mañana que se está forjando.

Avanzamos a paso firme, soñando como siempre, luchando como nunca. La soledad nos jode, nos aprisiona y disminuye, pero nos obliga a soñar. Vaya labor, generar consciencia para comprender la realidad. Mejor dibujemos utopías, deseos de libertad.

II
Ven y aliviame esta decepción del mundo. Ella siempre tan bella y soñadora. Tan revolucionaria y noble.No hay mejor muerte que la que otorgan los labios de la mujer, creo que está noche sólo me importa morir, entregarme a su hechizo de vida.

III

La frontera no se aleja, tampoco está más cerca, se detiene y se muestra impávida a mi deseo. Mírame a los ojos, oblígame a soñar. Dame tu palabra, invítame a volar. Haz de mi tu esclavo y regálame libertad. Piérdeme en tus brazos...llévame a recordar.

No hay belleza como la tuya mujer. Tu retrato inconfundible, tu armonía y calidez. Bríndate, otorga un poco de ti y no pienses en lo que te hace falta.

IV

Hoy no atardece igual, hoy el cielo no se anima a vestirse de gris o de dorado. Vamos, apaga la luz, desnúdate y creemos un nuevo mundo donde sólo importe la oscuridad y el tacto.

V

Algún día tendré que ir con el hombre, olvidar el sentido de lo que hay en está habitación. Por hoy, no. Aún se pueden escribir historias de ese mundo desconocido, del que se encuentra lejos de la modernidad y los males contemporáneos.

Jamás podrá el humo de mil fábricas compararse con la belleza del atardecer. No importa si el espacio es pequeño, siempre se puede encontrar un detalle de libertad. Quien olvida sus sueños se condena al infierno en vida. Decidido, mejor me quedo aquí y vuelvo a soñar.



Dedicado a Vane (@v_anyie) quien siempre lee y engrandece este espacio. 
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Sembrador de utopías



Bienaventurado aquel que educa con la revolución,
pues sembrará esperanza en el corazón del futuro.


Es ese que camina por la calle, que con la frente en alto soñando va, aquel que va pariendo al mundo, el que pese a su paso cansado dibujando ilusiones avanza. Pues su corazón mantiene el calor de las revoluciones, su alma el deseo de justicia y en sus manos sólo queda el deseo de una lucha por un mañana mejor. Su paso es lento, pero el piso retumba con cada pequeño avance, su fuerza no está en las armas, se encuentra en la consciencia combativa y en la memoria de quienes han estrechado su mano.

La gente lo mira, cual fantasma en el camino, pero, va levantando polvo y obligando a los demás a pensar, a recordar y a abatir el espectro de indulgencia a la realidad.

Sus enemigos lo persiguen, lo calumnian, lo apedrean, pero su paso es seguro, siembra en los corazones, deposita bondad, criterio, recuerdo. Tras sus pasos florece el mundo, se reconcilia el sueño y la ilusión, se reinterpreta al mundo a través de la esperanza.

No tiene prisa, sabe que los sueños se consolidan con el viento, con las palabras que emanan de la tierra; cosecha el abrazo del hombre, la bondad de lo que se anhela con el alma. Relata historias de progreso, de paz entre las naciones, de fronteras imaginarias y de amantes en la noche; vive y hace vivir a sus escuchas, sabe que la calidez es una enorme virtud, que una palabra o un corazón cálido puede iluminar hasta la más profunda indiferencia.

Levanta los brazos, se discurre entre ternura y misticismo, y, caminando se va, relatando sus anhelos, acariciando el mañana

Mira hacia atrás, sabe que deja amigos detrás, quizá nunca sepa de ellos; quizá no coseche la semilla que en ellos sembró, pero se anima a sí mismo y solo se repite, esa es labor del agua y el sol, de quien crea ilusiones y lucha por su consecución. Se va con la brisa de la tarde y la palmada del sol, se va con el futuro, aquel que nunca lo alcanzó.



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La historia de Pablo

Todavía es un niño, pero sabe que la vida está entre la miseria y el dolor, aun somos niños, eramos, fuimos... ya no recuerdo; en el fondo sigo sintiendo miedo, admiración, desesperanza, ansiedad; niños con miedo al futuro, al ayer, al no saber.

El encuentro debe recordarse como la crónica de la desfortuna y la comicidad, de la casualidad y la inocencia; él con un brazo roto, yo con la pierna hecha pedazos, ambos en la niñez, en la interpretación de un mundo que nos aislaba de una u otra manera, que quizá aún lo hace, quién sabe. Él con esa sapiencia y valentía que otorga la orfandad, en mi caso con la interpretación del trabajo, de la familia, de la construcción de la realidad. 

Niños a fin de cuentas, grandes amigos, ambos en soledad, ambos en ausencia. Pablo, el niño de la calle, el escapista, el soñador, el  que luchaba día a día por ganar un pan; del otro lado Jesús, el que miraba la calle, el idealista, el que desconocía su lugar en el mundo, pero que siempre estaba dispuesto a encontrarlo. Ambos, anhelando libertad, movilidad, tacto. A fin de cuentas un nosocomio no es el mejor lugar para desarrollar una amistad.

Ahí de alguna forma ya existía la idea de la desigualdad, de la injusticia y la discriminación, del condicionamiento social, de la riqueza, la mentira, pero en especial, de lograr cambiar el mundo. Eramos niños y definíamos nuestra situación como una mierda, pero soñábamos, queríamos cambiar el presente, olvidar el pasado y romperle la afrenta al futuro. Nuestros sueños siguen intactos, estoy seguro; una casa bonita, una familia, el corazón latiendo y la mente funcionando, nunca pedimos mucho.

De él debe decirse la combatividad, el fervor, la alegría, de mi... creo que debe haber algo, quizá compromiso, quizá algo que sigo buscando. 

El destino nos separó, sin embargo la semilla de esas ilusiones permanece intacta. Fue un encuentro breve, una amistad de semana y media, un trayecto corto entre dos camas de hospital. Pablo se despidió para ir a una casa hogar, el destino tenía trazada una adopción, el sometimiento, la espera, no sé, pero sí recuerdo sus palabras: En la calle no es igual, familia es la que tu adoptas, ahí no habrá familia... me fugaré. Es así que aprendí a fugarme de la responsabilidad, del dolor, de esas emociones que oprimen el pecho, de la misma desigualdad.

Un abrazo selló los recuerdos y ese mismo tiempo, causa de nuestra incertidumbre, permitió revivirlos a través de aprendizaje y bondad. Hoy recuerdo a Pablo, no tengo la menor idea de que será de él, pero que agradecido estoy de haberle conocido. Espero esté bien.



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Persiguiendo estrellas

La historia del hombre recurre a contarse desde las masas, desde las historias de amor que sobreviven adversidad, miseria y e injusticias, pero no siempre narra la verdad, ni se enfoca en el sentimiento desbordado de los amantes que aguardan el amanecer.

No se ha contado la historia de ella y él, su idilio con las estrellas y la búsqueda de los anhelos de abril. Ella. una eterna solitaria, una mujer cautiva del dolor y el aislamiento; él, un idealista cualquiera, luchador incansable de revoluciones perdidas y serenatas de cambio. Ambos aislados, ambos esperando milagros desde la bóveda celeste.

Distantes en tiempo y lugar, en sueños y materia, dos corazones dolidos, sedientos de tacto y sustancia... esta historia es de ellos, de quienes admiraban las estrellas, de aquellos que mirando al cielo sentían el abandono de la nostalgia y la suave caricia de quienes se adelantaron al cielo. Y así extrapolados a otro mundo, cual parías dominados por la ausencia, acariciaban noche a noche sus estrellas.

La primavera, entre la crueldad y la ironía, entre el capricho y el celo decidió apropiarse de la noche, robar las estrellas, pero esa historia no conviene en este momento, pues los corazones del hombre necesitan historias de amor, de lucha y de esperanza para no caer en demencia. Tristes los dos corazones, esperaron el regreso de los destellos de plata, aguardaron noche a noche la ansiada transformación de la noche, pero esta, nunca llegó.

Cuando no se tiene nada, el corazón migra, busca transición; él y ella tomaron sus ilusiones y comenzaron a vagar por el mundo, persiguiendo las estrellas, viajando en clandestinidad y herrumbre por el vaivén de los tiempos y el vacío del espíritu. Así caminaron dos amantes, luchando contra las arenas de la ignominia, mirando al cielo, sin notar el desgaste de sus pies.

En su peregrinar, cuando flaqueaba la mirada y la noche era más oscura, ambos amantes tropezaron, el golpe los obligo a bajar la mirada, a olvidar la búsqueda, a abrazarse y llorar.

Basta decir que en el momento en que sus miradas se cruzaron, descubrieron que las estrellas siempre habían estado en el mismo lugar, eran sus ojos quienes necesitaban verlas reflejadas en los ojos del deseo y la esperanza, en los de la otra mitad.

Cierre

Amigos y compañeros de vida, esta tarde me dirijo a ustedes como la persona, la que está detrás de las ideas locas y los argumentos sueltos; el propósito el de todos en esta fecha, desear paz y prosperidad, aunque a mi entender esa es una promesa que se reafirma día con día.

En realidad, y como siempre, quiero reconocer su amistad, su compromiso y cariño, además de agradecer me acompañen, de una forma u otra en este mi andar peregrino por las letras y las revoluciones.

Quizá ya se los he dicho, pero vale la pena decirlo mil veces más; sigan en su lucha, anteponiendo el corazón  y brindándose tan grandes y nobles como lo son. Los admiro, respeto y quiero, he aprendido mucho de ustedes y hoy sólo me queda decirles:

Gracias, la lucha, por especial o diferente que sea, sigue.


Manifiesto de amor

Fascinación ese es el nombre que recibe tu mirada cuando mis ojos se reencuentran con las estrellas, cuando las lágrimas que desprenden tus pupilas color miel se deslizan hasta tu sonrisa, hasta tus labios envueltos en carmesí. Ese místico momento me traslada a un mundo de acordes nobles, donde el extraño deseo de acercarse a casa y no separarme de tus brazos son corrompidos por la noche y esos mismos destellos celestes que se reflejan a través de tus ojos.

Y entonces ya no existe dolor o insatisfacción por el futuro, sólo esas ganas insaciables de mantenerte junto conmigo, Cierro mis ojos, el miedo me invade y mi única reacción es asirme fuertemente a tu espalda, pensar que nada mas importará mientras estés conmigo, mientras el mundo de los acordes nobles marque el compás de nuestro encuentro.

La nostalgia llega, el silencio nos atrae, es encanto, magia, reiteración de la entrega de mis sentidos, de la idolatría a tu belleza. Es una constante, es el mismo sobresalto de amor y carnalidad, la detención del tiempo, la extravagancia de una historia de amor.

Normalmente me aterra la incertidumbre, me persiguen los fantasmas del tormento y la idea de extrañarte parte el alma y la consciencia, pero estás aquí y ese es el medicamento más efectivo para las penas de mi corazón.

No te vayas luz de mi corazón, razón de mis angustias y mis revoluciones, cantar de mis alegrías, promesas y melancolías. Tú, mi divino tormento, mi dulce obligación. No te ausentes más, aprisióname en tus brazos, haz de mi necesidad un delirio y una exaltación de tus virtudes, de tu belleza; si logras enfrascar mis revoluciones e ideales podrás dar solución a mis anhelos, encadenarme a tu corazón y dejarme morir en felicidad y gozo.

Hoy mi corazón y mis esfuerzos se entregan a ti, en humilde fascinación, te entrego ilusiones y quebrantos, te espero amor mio, que para ti, para este mundo y para la ley universal de las cosas ya te pertenezco.

Donde comienza la patria

Donde comienza la patria y se enaltece el sentimiento de ser mexicano, donde sus ojos se perfilan a la luna y la cultura comienza entre aromas a cerveza y chile seco.

Ciudad de la noche en carnaval, de los días con anhelo de revolución; de la pasión  y el sentimiento caliente. Esa es Tijuana, la urbe del mito y el progreso, la que con su leyenda ha hecho temblar al forastero, la que con su folclor ha enamorado al visitante. Sin embargo, esto no importa, la importancia esta en ella, la chica que mira a la luna.

Hay fascinación en su mirada, en su piel cubierta de simbolismos, de tatuajes con significado a patria y tributo a las leyendas de la Mesoamérica que tanto admira. Aún es una niña que revolotea por rincones, cantando canciones que van con la modernidad, abrazando muñecos de peluche y dibujando rosas sobre los extraviados pedazos de papel; pero hay más, mantiene sus ideales de un mundo mejor, de un mundo de justicia y bienestar universal.

Tijuana es donde comienza la patria, pero también donde ella comienza su ilusión, su melodía sentimental, la de sonido grave y arrullador. Donde espera el regreso del conejo y la serpiente bella.

Su mirada franca nuevamente aguarda al regreso de la noche, a la salida de la luna; las nubles se dispersan y permiten ver los primeros hilos de plata. Esos mismos rayos de plenilunio obligan a sus manos a tocar, a evocar su canto, pero en especial, dan origen a un nuevo tatuaje... al de la sonrisa en su rostro. Así es como ella sigue la noche, sigue a su luna, sin dejar de sonreír y con la mirada fija a la bóveda celeste.



INUNDEMOS EL ESPACIO CON CUENTOS, CANCIONES, IMÁGENES PARA SANAR A MÉXICO Y A CUALQUIER PARTE DEL MUNDO DONDE LA VIOLENCIA ATENTE CONTRA LA ARMONÍA SOCIAL

Texto dedicado a mi querida Anna @herhypnotiqgaze pero que también evoca al texto de la imagen, pues en este país hay mucho más para luchar.

Liberación

Es aquella hoja que se mueve en el viento,
el corazón apabullado por la libertad,
un grito que se emite desde adentro,
desde la consciencia que clama verdad.

Son las cadenas que se rompen,
los sentimientos que apabullan,
es la sonata de los que corren,
de los estudiantes que marchan.

Es el gigante que se despierta,
que transmite un mensaje de renovación,
es la opresión que se revienta,
la leyenda que se contaba con ilusión.

Se escucha esperanza y bondad,
reflejo del cambio de consciencia,
de la nueva realidad,
del desahogo y la independencia.

Es el llanto en las madres desconsoladas,
es la historia que se comienza a escribir,
una de personas organizadas,
una donde se puede volver a reír.

Aun hay dolor en el pecho,
es una lucha que se persigue,
es el pueblo desplazado e insatisfecho,
la promesa de que la lucha sigue.

Una entrada especial, dedicada a los presos políticos, los liberados, los injusticiados, una muestra de que juntos podemos, de que aun hay esperanza, pero en especial, de que nuestra llama brilla más que nunca. El ideal es una patria incluyente y justa, aún se vislumbra lejos, pero juntos podemos lograrlo. Si tocan a uno, nos tocan a todos, si nos obligan a soñar, nos encontrarán en sus pesadillas.

La lucha sigue.

Del fuego, el amor y otros anhelos en la noche de los setenta años

Afuera el mundo desangra, se hincha de muerte y alimenta de terror, pero tu y yo desnudos, nos amamos sin importar el mañana, ese ya no alcanzo; sabemos de las revoluciones que acechan, de los gritos y los sollozos, de las madres que lloran y las metralletas que se disparan, pero a nosotros sólo nos urge hacer el amor.

Se escuchan las granadas estallar, acompañan tu orgasmo, tu placer, mi calor, la entrega de dos amantes durante la revolución. La sangre tapiza las calles, pero tu y yo morimos en satisfacción, tus uñas en mi espalda no son reflejo del miedo, sino de la pasión. Nos duele, sin embargo, no podemos hacer nada afuera, no ahora, en este momento sólo podemos entregarnos a la carnalidad, al  desenfreno de las emociones, del corazón apabullado, de aquel noble sentimiento que llamamos amor.

Aun se vislumbran estrellas, pero el llanto inunda el pavimento, tus gemidos me devuelven a tus labios, al candor de tu mirada, a la perversidad de tus senos, pero en especial al desenfreno de tu cadera...

Los cuerpos caen, las balas los pervierten y los transportan a la morada de los inmortales, pero tu cuerpo se entrega únicamente a mi, te penetro a fondo, cargando con el dolor de mi cultura, con la excitación que logran tus besos en mi cuello. Fugazmente, como si fueran las ráfagas de fuego que hieren a mi pueblo, pienso, siento, anhelo, ganas de morir en tu cuerpo, en tus piernas que se aferran a mi cadera una vez más. Quiero morir en un orgasmo, que sea al lado de la Luz de tus ojos, esa que las estrellas envidian.

Creo que las estrellas nos inspiran, que las granadas que revientan nos obligan a entregar el alma en cada arrebato de tu cintura. En mi corazón sólo cabe la indignación y el desprecio, en mi piel nomás cabida para tu piel, para tus caricias. Siento ganas de llorar, la historia de este pueblo me condiciona, me limita, me degrada; siento ganas de eyacular y olvidar que el mundo está en emergencia, justo al borde de la locura, mi anhelo es morir abrazado a ti, olvidar el mundo y esta fatalidad, que ensombrece a los amantes de la verdad.

Tu cuerpo eclipsa mis sentimientos, me hunde en el placer, mientras tus piernas me aprisionan se seca mi consciencia, a fin de cuentas, que es lo que puedo hacer ahora, mi labor es distinta, llego a la conclusión de que también es guerrillero quien se ve obligado a buscar la paz, la justicia, la dignidad; también es guerrillero el que se manifiesta con la bandera de la salud y el conocimiento.

Hoy como nunca me reconfortan tus besos, tu lengua que pasea sobre mis hombros y tus manos que se aferran a mi espalda. Cierro mis ojos y me pierdo entre el sudor y el olor a gardenias que guarda tu cabello, quizá allá que soñar mil veces más, hacer el amor la vida entera, morir una y otra vez entre tus piernas y pensar que la única imposición es la de tus ojos en mi corazón, al menos ese es mi deseo para esta noche, la interminable noche de los setenta años.




Dedicado a una patria que amo, que me rompe el alma, que me obliga a luchar y llenarme de ilusiones, pero, en especial dedicado a la mujer que me acompaña de la mano en mi anhelo de un mundo mejor, gracias Andaluz, mi hermosa musa de olor a vainilla y gardenias.

Amantes clandestinos

Caminamos, nos miramos, nos besamos y sentimos la lluvia sobre nuestras manos enlazadas, nuestra respiración olvida por momentos el plomo en el aire, la basura de las calles, somos amantes que se entregan a su sueño, a un momento de goce anónimo, de amor sin restricciones. Son tus labios, es mi calor, es tu vestido mojado, es el cielo que cae sobre nosotros, nada importa, pues la ruta es estrecha, es sólo de dos.

Los mendigos en las calles levantan las manos, los hombres corren y las mujeres se resguardan sobre los techos, pero tu y yo. nosotros, sólo caminamos, abrazados, sin dolor, ni responsabilidad, con el corazón en la mano y la mirada en la felicidad.

Mientras los gritos y el bullicio se apoderan del espacio y la densa multitud se arremolina en la entrada de esa vieja estación, nosotros nos fugamos de la realidad, somos los prófugos modernos, los amantes que huyen de la monotonía y la existencia material. Sólo somos, en esencia y carnalidad,  ignorantes del mundo y de su supuesta moral; asaltantes del calor y la belleza, de aquello que llaman romanticismo.

Reinventamos el mundo y en él únicamente nosotros podemos amar, somos clandestinos, parias sin hogar y futuro, somos amantes, cuyo principal motivo es el deseo y la verdad.

La luces de la ciudad contemplan nuestro abrazo, la sensibilidad de dos reclusos de la consciencia, la lluvia cesa, los autómatas se reactivan, pero en el centro de esa plaza aun perduran nuestros besos, la esperanza de detener el mundo y morir en un beso. Somos tu y yo, utópicos, soñadores y fugaces, sin responsabilidad ni ataduras, tan sólo con el corazón arrebatado y los cuerpos empapados de ilusión.

No hay clímax  pues esto fue desde el inicio una explosión, un recursos sin sentido, una entrega desesperada de dos necesitados de amor y esperanza; una absurda analogía del abandono y la bohemia, del encuentro y la casualidad, del desencanto de esta ingrata sociedad.

Mientras el mundo se engaña con su primavera eterna y los transeúntes nos miran con extrañeza, nos miramos con fervor, con el sentimiento reventado... ellos no entienden hasta donde trasciende nuestro momento, el roce de nuestros labios y el tacto de nuestros torsos, nos miran bajo la incredulidad y el rudimentario instinto de reproducción. No obstante, el tiempo transcurre y la noche nos abraza, ella es cómplice de la locura y el arrebato, de nuestra rebelión al pulso de la normalidad.

Es tarde, tus manos me indican el cansancio, los golpes del viento la frialdad que se avecina, y el flujo de los hombres, cada vez menor, es la invitación a volver sobre nuestros pasos, a contener el amor en cuatro paredes. Quién sabe, quizá mañana surja nuevamente el deseo de besarnos a mitad del mundo, a olvidar que somos pareja y convertirnos en amantes clandestinos, aquellos que se encuentran por casualidad.

Su sonrisa ancha.

Su nombre jamás fue Amanda, no obstante la recuerdo con la misma sonrisa ancha, la recuerdo como el último día, como aquel, el más lejano de mi consciencia.

Le escribo, pues siempre fue esa la solución y el ansiado regalo, siempre fue ese el mensaje que intente alcanzar, uno que hiciera latir su corazón y que permitiera aflorar esa misma sonrisa ancha. Con desorden, con carencia, quizá con mucha falta de disciplina, pero con textos que salían del corazón, del más noble e inocente sentimiento de amor, pues así fue como ella me enseño.

Su nombre jamás fue Amanda, pero la música iba de su lado, no importaban los acordes, las letras, sino su sangre cálida, corriendo al compás de esas viejas canciones, de esas que la consagraron en el día de los músicos. Fueron poemas, poemas en su mirada tierna, cansada por el trabajo, pero nunca derrotada, nunca desesperanzada.

Su sonrisa trasciende, aun sobre la ausencia, pues va, caminando en madrugadas atacadas por el frío o en las noches cálidas de otoño; es su sonrisa ancha que no se ha ido, que se niega a despedirse, pues aun tiene ganas de acariciar la piel y el orgullo que alguna vez forjó.

Su nombre jamás fue Amanda, pero siempre llevo en alto los ideales del trabajo honrado y la entrega por la familia, ese es su legado, su leyenda, su historia... lo que perdura a pesar de la distancia y el misticismo de su partida.

Hoy no importa la música, no importa Amanda, no importa la misma sonrisa ancha que Victor Jara escribió, importa su nombre, inmaculado, reflejo de mis deseos, si así se quiere; sólo importa ella, Cecilia, quien amo e idolatro, quien me dio vida y quien me enseño la importancia de tener firmes principios y anhelos que se transforman en lucha. Te amo mamá, feliz cumpleaños.

Crónica de los abandonos

Aquello que no duele al corazón, es el carácter bipolar del escritor, del que  exalta historias de amor y desprecio, de niños, ancianos o enamorados que burlan la tristeza  o se aniquilan en alegría, es euforia y depresión que se guían por lineas tergiversadas, por analogías de odio, amor, pobreza y regocijo.

En ilusiones y desesperanzas se reconstruye parte del tejido social y la idiosincrasia del que sueña, pero hay una crónica donde la miseria y el dolor no pueden describir los terrores del espíritu, la vacuidad de las pasiones y arrastres. En ese momento se plasma sentimientos en palabras, se suele recaer en el error de la ausencia, en la transparencia de la letra, en la reiteración de la nada y es que en el momento en que se da cuenta, el artista no tiene nada, en verdad tiene todo, y no sabe como darle claridad ni dirección.

En ese momento se respira libertad, aun cuando la herrumbre de las cadenas no permita circular la sangre, es el proyecto demente de la integración de muerte y vida, del desenlace trágico y la renovación de la vida.

Tal vez, detrás de ese exquisito pacto con la consciencia y la naturaleza muerta se haya la fatiga, el desahucio, un mundo lleno de intenciones, inspirado por vientos de cambio, pero disperso, perezoso, carente de recursos y repleto de dudas sobre su propia construcción; ese es el universo sobre el que asienta las bases de su precariedad, de su incertidumbre.

Es aquel abandono, el que permite distinguir la importancia de las lágrimas, lágrimas de oro.

Acercamiento

Puente de vida y muerte, donde el gozo se esconde y los sentidos se agudizan, donde la muerte no es abandono, sino otra señal de ausencia y transición del alma. Sueños que revolotean y generan incertidumbre, deseo de mística y quiromancia, de que el tiempo se detenga, regrese, se estanque, explote... deseo de contemplar desde otros ojos la vida en la muerte.

No es deseo suicida, es alteración de la realidad, inclinación a reavivar momentos de color sepia, a llegar al punto que nadie ha podido atravesar.

La realidad intenta recomenzar, redistribuirse y eliminar el engaño, la locura, la razón, es el momento en que sólo se quiere ver, escuchar, sentir, apasionarse. No es momento de luto ni de relativismos, es la experiencia universal que dota de humanidad, de consciencia y criterio, de una reinterpretación de lo que apenas se conoce, de lo que se niega, de lo que se teme, de lo que permite alcanzar el éxtasis.

Las caricias están, las personas agobian, pero nada es necesario, la eternidad lo hace prescindible, pues impactan los recuerdos, los tal vez; y el mundo gira, desarrolla su interminable ciclo de bienvenida y adiós. Las ideas fluyen, la carne muere, pero la esencia se mistifica, engrandece, abruma, se interpone y crece, nacen culpas, y el corazón, él solo se ralentiza, como si las lágrimas lo exprimieran, lo apuñalaran, le recordaran la miseria, la humildad, el dolor, la guerra, la esperanza, la unión el odio, la impunidad, la fraternidad y la hipocresía.

Es dignificación del alma, entrega a una existencia que sólo se anhela, que tiende a la frustración, pero que obliga a luchar, a repatriar ilusiones, es sueño, sólo una noche más.

Pese a todo los sentidos se contraen, se difumina la cordura y escapan las ideas, paralizando el pulso, transformando la muerte en arte de velocidad, certeza y armonía. Se van los momentos y se aceleran los recuerdos, y no obstante, no importa el contenido, sino la sensación que transmuta en idolatría, en un absceso del ayer y el mañana.

Es el momento en que la mente despierta, en que lo corpóreo se adentra en la identidad, es el momento de dejar de soñar, para volver a vivir en la flemática realidad, aun, cuando no se logre distinguir entre la vida, el sueño, la muerte y la existencia.

Alas de fuego

Mito que nace de la tempestad, que revive en la noche y se transforma en el murmullo silencioso de la lucha por la patria y la identidad.

Paria clandestino que encerrado en un personaje de grandeza y ego propios desafía la derruida personalidad de la sociedad, del pueblo den los grises y desmemoriados.  Tan sólo un loco más en el circo de la cultura y la expectación, de los transeúntes tristes y las sonrisas pálidas, un constructor de ilusiones, poemas y revoluciones

Blandiendo sus alas, el cartón y las plumas que improvisados simulan el fuego del fénix, la eclosión de las estrellas y el universo que se arrodilla al aleteo patético de un soñador. Simulando la  interacción entre un mundo de muertos y ahogados en desesperanza a un mundo de sombras que errantes vacilan entre el futuro y el presente, así deambula en su disfraz sudado y desgastado, entre vagones y plazoletas de arrabal. llevando consigo una sombra de dolor, un estigma de anhelo e indignación.

Pero debajo es un hombre, solo un hombre, un enardecido personaje con historia irrelevante, son esas alas las que le permiten soñar, las que le dotan de consciencia y valor para transformar su realidad. Sólo un hombre debajo del disfraz.

Alas de fuego, corazón de mazapán, relato itinerante de la decadente corporeidad. Alas de fuego sin rumbo ni bienestar, sólo un espejismo del futuro que no llegará... sigue tocando, poetizando su visión del mundo, suspirando con cada moneda que cae en el baso, sonriendo cuando la penumbra acaricia su desgastada piel rojiza, llorando cuando... cuando recuerda que debajo no hay más que un hombre sediento de amor.

Cerca de la derrota y tan lejos de la redención, este es el mítico esfuerzo, de aquel que se recompone de las cenizas, del alma viajera que renace en el sueño nocturno y la apatía de la transición.

Hoy sólo queda el viento atorado en la garganta, la transmutación de criterio y deseo de rebeldía. Nuevamente el sol en el horizonte y el desfile de seres inertes, otro día para que el tímido personaje detrás del artificio y la teatralidad extienda sus ideas y acaricie la memoria de los hombros, la oportunidad idónea para lanzarse al vació y recomenzar su vuelo llameante.

El desfile de los recuerdos

Procesan en andar lunático, en el vaivén del recuerdo y la ilusión, errantes, clandestinos, pero encerrados en el misticismo de la cultura, del sincretismo y la lógica de la tradición; se guían entre columnas de incienso, entre el vacío, entre el sollozo.

Este el desfile de sombras y flores, de las almas en pena y los antiguos dolores. El relato oral que antecede lo solemne, lo discreto, lo familiarmente añejo.

No se trata de antecedentes de gloria, ni de los fantasmas de la pobreza, es la marcha de la memoria y la concordia, del luto y el carnaval. Esto es existencia, es ausencia, es relato de tiempos venideros y crónica de lo que alguna vez fue, es la eclosión de mundos, la volatilidad de la vida y la  inestabilidad de los universos, es olor a copal y sangre, a fruta fresca y velorio.

Es la noche de la flor de los veinte pétalos, del caminar de los muertos, de las luces que hipnotizan y los aromas que cautivan, es la noche donde vuelven los amores, donde se olvidan los limites corporeos y se urgen las más nobles perversiones.

Beben vida, obsequian muerte; bailan, cantan, lloran, ríen... recuerdan y vuelven a marchar, en silencio, en añoranza.

Avanzan mientras las luces se extinguen, mientras la madrugada se tiñe de rojo y el aroma a pan recién horneado se cuela en los vivos aletargados de recuerdo. Así, para los embotados en tristeza se renueva el desencuentro, pero también la promesa de renovación y ensueño.

Así se difumina el misticismo, el llanto alegre y la armonía, la magia de la muerte y el goce de la vida, así, así es como se recuerda la tradición.

Pájaro negro

Pájaro de las naciones, ave negra que viajas al resguardo del alba, lleva mensaje de anhelo y alivio, lleva ilusión al guerrero caído  Anda ave del fuego eterno, júbilo del hombre, derrota de la ignorancia, vuela y atraviesa la estela nocturna, transmite tu canto por los países pobres.

Hunde tu pico de esperanza en el corazón del cobarde; brinda calor a los cuerpos caídos.

Pájaro de la ceniza y el alumbre, lleva tu nómada aleteo a tierras de certidumbre a terruños consagrados en honor y sangre. Planea con tu mensaje hasta los confine del hombre, justo al momento en que se reinventen los sueños.

Elévate pájaro de la noche, reivindica tus augurios y tu magnificencia; acrecienta el esplendor de tu leyenda.
Silba a la luna plateada, aletea en agua negra, revolotea en arenas doradas, pero no olvides tu corazón llameante, tu cálida estirpe.

Y si te queda tiempo, ave de las naciones, dile a mi amada que aun aguardo en el vacío de la cultura, en la enramada de la pasión, que espero su candoroso beso, que anhelo su amor.

Vuela mi ave de azabache, atraviesa el mundo con tu canto, pues esta noche apesta a esperanza, a transformación sin reproche.

Olvido

Me acompaña el silencio, la duda, el sabor intenso de la derrota, la perdida y el olvido; mirar a todos e intentar encontrar algo humano, algún recuerdo, alguna pista de razón... algo para disipar el miedo, la angustia, la ausencia.

Es ella, es él, son ellos... no, no es ninguno, todos son extraños, ni siqiuiera son sus sombras, sólo es la soledad, únicamente ella va a mi lado.

Tal vez haya que volver sobre los pasos, caminar entre tinieblas hasta que se me devuelva un poco de vida, hasta que algo me proporcione identidad. Ya sólo queda el andar errante, la vacilación del recuerdo, los rostros aparentes y las sonrisas distantes, personajes grises que deambulan por el asfalto, siluetas que miran al piso y que acrecentan mi terror.

Este destino de paria es amargo, vivir para olvidar, sentir pasión y arrebato para inmediatamente preguntarse por qué, quiero ser honesto conmigo, pero sólo puedo seguir imaginando, divirtiendome y llorando con figuras inexactas y fantasmas que no conozco; con la ilusión de crear mundos a la medida del abandono que siento.

Ya viene la noche, las sirenas iluminan las calles, deprimen aun más la ya maltratada bondad del hombre; es mejor seguir caminando, para ellos sólo soy un vago, un indigente más. Ah cómo extraño el calor de mi casa, la luz y la alegria de mis nietos que corren a abrazarme, cómo extraño saber quienes son.,

Una mano en mi hombro detiene mis pasos, me estrecha en su pecho, quiere hacerme recordar. Madre mía estoy llorando, he recordado la felicidad.

Y volver a soñar

Mirando tu cielo rojo, donde se estanca mi despertar, donde el sabor a sudor y pasión se fusionan con la suavidad de tu piel. Sueño despierto, quizá porque el calor de tu cuerpo me obligar a anhelar el futuro, a concentrarme en tu estertorea respiración.

Espero pasen las horas, me muero por sentirte cerca una vez más, perderme en tu mirada, tu piel que refleja el color del amanecer y esos besos que me embriagan y sacian está inmensa sed.  No quiero otra cosa que sentirte cerca, fundirnos en este calor, ser uno sólo, amarte con pasión

Eres agua, fluyes conforme el sol te acaricia; tu cuerpo mojado me induce a la perversión al éxtasis de los sentidos... a tu amor. Eres viento, que me eleva por el universo, que me obliga a mirar tu grandeza y a sentir el latido de tu corazón.

Eres camino de flores y azúcar, camino que conduce a la gloria al deseo a la gloria de un mañana. Esta mañana la ventana se tiñe en dorado, permitiendo que tu piel se coloree con color canela, con aroma a vainilla y gardenias, pero...  no importa como se dibuje el amanecer, es tu caricia la que se tatúa en mi piel, la que agobia mis emociones y me obliga a estremecer.

Dibujo tu cuerpo con dedos que pincelean tu belleza; tus besos dan color, tus manos llevan a la perfección, pero son esos ojos, los que aportan calor, los que obligan a dormir nuevamente, tan sólo para volverte a soñar.

Arrúllame hasta el lunes

Cántame una canción de revoluciones y utopías, hazme soñar y llevame en tus brazos la noche entera, así descansaré en delirios de mañana.

Deja que mi corazón dormite en sones de ausencia y caridad, que sean tus labios quienes acallan mis sollozos y renueven mis ilusiones.

Que esta noche la agonía duerma en la siguiente habitación, que acaricie y acompañe a la miseria, la injusticia y la explotación.

Ya mi corazón obrero y mis manos artesanas renuncian a la razón. Renuncian al trabajo, a la codicia y ambición de ese pinche patrón.

Por eso quiero ser libre y que musites en mi oído cualquier esperanza de revolución... alguna receta mágica que garantice transición.

Cúbreme del frío y envuelve mi consciencia en tus brazos, anda reina de la noche, cisma de mi capacidad de crear y mi obsoleta emoción.

Ven y ayuda a mi alma, concilia mi sueño de utopía y sudor. No sueltes mi mano, pues este mundo sólo me produce repugnancia y temor.

Ya me lleno de tu perfume, ya no anhelo algún aire de ostentación; ya no me pertenezco, ya entregue mis fuerzas a la administración.

Que cálido es tu abrazo, aquel que a esta noche proporciona color, que triste es quedarse sin raya, para cualquier trabajador.

Cuánto quisiera ser libre, mentarle su madre al patrón, qué pesado es crear mundos para olvidarlos a mitad de la construcción.

Anda luz de mi alma, gánale mis sueños al insensato explotador, devuelve sangre a mis venas y a mis mejillas entrega un poco de rubor.

Ahora sólo nos queda la noche, la lucha, nuestro abrazo y tu canción. Arrúllame hasta el lunes cuando deba volver al yugo de destrucción.

Deseo de miedo

Es media noche, puedo sentir mi piel que se eriza ante la caricia del viento, afuera hay humedad, aquí, sólo el olvido. Ni los demonios me recuerdan ahora.Quizá mañana se vuelvan a ilusionar con helarme la sangre, pues hoy no les interesa robarme el aliento, están  ensimismados, divagando entre lo aparente y lo real; su barrera de muerte hoy no se interesa en mi terror, no tiene ganas de darme su macabro beso.

No hay inspiración, sólo la cabeza fría, vaya drama, sin aire para respirar, pero sin sentir opresión en el pecho. Creo que es la falta de mi sombra, me pregunto donde está, tal vez fue a pasear con los demonios, quizá también se aburrió de mí.

El reloj avanza, pero ellos no vuelven, espero no les haya pasado nada, espero que tan sólo sea un idilio temporal; ojala no se ofendieran por mi absurda valentía, por mi intención de sentirme grande. Los extraño, como el cielo extraña los atardeceres teñidos de rojo, como el pavimento añora el sabor a sangre del inexperto conductor ebrio.

Mis absurdas posesiones no igualan la belleza y frialdad del temor nocturno, del desangelado carisma de mi sombra, ni siquiera se acercan al corazón apesadumbrado por un grito desgarrador.

Dónde están, dónde me han dejado olvidado; no queda  otra cosa que resignarse, caminar por el sendero agónico de la soledad, aun sin mi reflejo, sin el pesar de esa consciencia al alto contraste. Espero llegue el alba y con ello el reencuentro anhelado con el elixir que enerva los nervios, que sobresalta el corazón.

No  es necesidad de motivación, ni siquiera un recurso del inconsciente, es sólo un deseo de miedo, de aquel sentimiento que domina a la razón y doblega a la angustia.

La eclosión de las estrellas

En el vaivén de las culturas y el destierro de la inocencia, en el origen de los tiempos y el clamor de la revolución, es ahí donde se aprecia a las estrellas; justo en el momento en que el día recae en la osadía de convertirse en noche... cuando se remueve la tierra y lo único que se anhela es mirar las estrellas.

El suelo cruje y el cielo se pierde, solo se oyen gritos, desesperanza y dolor. Suenan sirenas por delante, alaridos de duelo y penumbra, no obstante la mayor catástrofe es la que invade los corazones de un pueblo, de este pueblo que ha vagado entre las sombras de su cultura y la promesa de una renovación. Olor a muerte y asbesto, sonido del enterrado vivo, de aquel que lo único que anhela es mirar las estrellas.

Sin aire, en una burbuja de concreto y metal, entre escombros y destajos del hombre y su historia, desangrado, desvalorizado, en espera de un milagro, pues ya lo único que se anhela es mirar las estrellas.

Las uñas luchan, los ojos se crispan, pero no hay tiempo para eso, no se puede desistir, detrás agoniza el respaldo de la cultura, el miedo a la muerte, la eterna agonía y peor aun... el anonimato, no hay peor muerto, que aquel que nadie reconoce, pues ninguna vela iluminará su camino al final de los tiempos, es por eso que lo único que se anhela es mirar las estrellas.

Ahora me pega tu recuerdo, lloro con tan sólo pensar en tu sonrisa, en tu abrazo que ahora es ausente; el cuerpo casi no responde, se ha cansado de gritar, también de llorar, pues cada vez que alguien pisa esta tumba sin encontrarme significa, otro puño de tierra, te recuerdo y es tu imagen inmaculada aquello que me obliga a soñar, aquello en que lo único que se anhela es mirar las estrellas.

Mi sonrisa se turba, mi corazón palpita otra vez, estas frente a mi, quizá es mi sueño eterno, quizá has llegado hasta mi nicho mortuorio, es tu sonrisa mi alivio, tus ojos, las nobles estrellas que habían sido mi anhelo. Que bella es la muerte, cuando al abrir los ojos al mundo, las estrellas eclosionan y otorgan la dicha de tu mirada, aquella que se compone de los luceros de mi anhelo.


Texto dedicado a mujeres y hombres en anonimato, a las víctimas de hace 27 años; texto también dedicado a Luz y a su par de luceros que iluminan mis momentos de oscuridad.

Ideas sueltas acerca de ti y mi utopía.


Acompañaré tu camino, pues de la mano hemos creado un mundo, uno que es sólo nuestro, un mundo donde caben mil mundos más, pero donde ya no hay espacio mas que para nosotros dos.

Obligame a soñar utopías, a anhelar tu calor y el nuevo día, hazme soñar y llevaré el universo hasta tus pies, tan sólo por hacerte sonreír.

Dame la magia de tus palabras y el corazón cálido que acompaña tu andar, llévame hasta el fin de los tiempos, donde no existe injusticia ni desigualdad.

Es en nuestra marcha precisa y en el indigno trajinar de los tiempos que eclosionan las estrellas, que tu sonrisa deleita cualquier mirar.

Llevemos esta idea hasta la lucha incesante, a transformarla de un suave murmullo en el eco gigante del tiempo.

Es en la noche que engrandeces leyendas, donde tu belleza hipnotiza y se transforma en encanto, el justo instante en que nuestras voces se callan y se rozan nuestros labios.

Eres tu mi revolución, mi moral y principios, el sueño que inicia al alba y se renueva al anochecer, pues eres goce y dulzura de mi sueño transformado en utopía.

Mañana...

Arde, pero tiene que hacerse, todo sea por una moneda, por llevar algo de comer a los chatos, ellos no entienden de los problemas del mundo, ellos sienten la lombriz que se mueve y tienen que satisfacerla.

Maldita vieja, me aventó la camioneta, tan difícil es regalar una sonrisa, no todos tenemos monedas, no todos tenemos la cartera repleta, ni siquiera dinero para regalar en cada esquina, pero porqué carajo me avienta ese engendro de vidrios y metal. En fin, tendré que esperar otro semáforo... maldita sea, muchos autos, poco dinero, ya no funciona la sonrisa de payaso, aunque al menos me hace parecer más amable, permite que la gente no se horrorice ante las heridas de estos gajes del oficio.

Caray, que difícil esta la noche... y si mejor vendo chicles y cigarros, mmmmm no, eso lo hacen en el crucero de atrás, la gente no compraría nada, si antes ya se lo ofrecieron; quizá limpiar parabrisas, mmmm, tampoco, ya lo intenté y también querían atropellarme. Ah, si tan sólo se acabará la pobreza, si se apreciara este arte de la luz y los destellos.

Estupida gasolina, cada vez es más cara y cada vez gano menos. Este truco ya no deja.

Alto, cabrón qué no miras la luz, idiota, por poco deja huérfanos a los chatos. A la chingada, esta vez me arde el hocico, ni hablar el truco tiene que hacerse o no habrá para comer. Me encanta la noche nublada, se impresionan más.

Es increíble el calor, siento como si mi cara fuera de hule, todo sea por los chatos, hay demasiado calor, pero la noche mejora, creo que arriesgaré más; Quizá con más gasolina, toda la que quepa en mi boca, entre más suba el fuego más pagarán, no hay duda. El calor no cede, siento mi cara como chicle a mitad del sol, pero ya se acabo, uno o dos autos por acto no da para mucho, es hora de ir a casa, hoy afortunadamente hay para comer, mañana... Dios dirá mañana.

A la mujer de las revoluciones

En el abandono de la cultura y el valor de la esperanza, esperando que la luz y el calor de la mañana revaloricen su lucha, camina solitaria, con una deshilada bolsa de manta que esconde un par de bolillos y una bolsa de leche, aguarda el abrigo del amanecer; la casa, humilde y sencilla ansia su llegada, preparar el desayuno de los niños y planchar la ropa del obrero que ama es sólo el comienzo, la labor mas dura es predicar por su patria, por el país que la margina al borde de una barranca, del hambre y la miseria.

Camina firme, no obstante las lesiones que aquejan su cuerpo; alguna vez imagen de belleza, hoy resguarda en su corazón la más noble estampa, no es que ahora sea desaliñada, es sólo que los harapos resguardan la grandeza de su alma.

Desfila entre sombras, pero... no esta sola, a su lado marchan las rezagadas por la cultura, las marginadas, las olvidadas, las nobles mujeres que engrandecen este pueblo. Codo a codo, luchando contra el estereotipo y la razón. Desafiando a la historia y a su orgullo, forjando mediante el relato oral y el amor de sus labios el futuro de un pueblo, la herencia del conocimiento y la lucha.

En ellas no hay lujos, simplemente ilusión, una lucha que nace del suelo y se transforma en el más noble combate. Yendo y yendo, entre piedras y basura, entre carencias que disfrazan con su inmensa dulzura; entre caricias y llanto al comienzo de la rutina.

Y así silenciosas llegan a la mañana, al despunte del alba, justo cuando la habitación se llena de roció y hierve el café.

La re-evolución de la consciencia

Con cierta amargura ha llegado la noche, la lluvia sigue incesante en el choque contra el pavimento y la primavera... poco a poco se diluye la primavera mexicana.

Soy psicólogo, llevo una vida fácil para algunos, difícil para otros tantos, no me preocupo mucho por las restricciones del destino, ni por el desamparo de la actualidad. Podría decirse que lo que hago es bien hecho, simple y contundente, siempre he intentado imprimir ello en lo que hago. El eje rector de mi andar son los principios, bien forjados o endebles, me apego a ellos y a lo que puedo transmitir mediante esta guía moral y ética.

Sueño y mis sueños intento concretarlos en realidades para mi y la gente que amo, la que trabaja de manera honrada por este país, no es presunción, pero soy inteligente y sensible, eso me ha hecho poseer amigos de toda índole, acaudalados y humildes, de derecha e izquierda, buenos y no tan aceptables, pero todos tienen algo que enseñar a este mundo. Algo que decir y que contar, pueden ser sus necesidades o su historia, su sufrimiento o su lucha. Todos son dignos de escucharse.

Mi labor es tal cual la de re evolucionar consciencias, tengo la virtud de borrar tristezas y vender sonrisas, de  causar tímido bienestar; lo hago bien, creo. Es en esa virtud que camino día a día como el sembrador, dejando caer una semilla en cada persona, esperando que florezca y que de un fruto mínimamente agradable para la sociedad, pues si, a pesar de mi encriptada personalidad siempre pienso en los demás.

Hoy México es hundido en la tierra, los meses dentro del ataúd le permitieron anhelar, y aunque ellos, los que robaron la inocencia y manipularon la información hayan triunfado, este pueblo sigue vivo, tomado de la mano, pero sobre todo dispuesto a transformar el país, aunque para ello tenga que escarbar desde su tumba hasta el sol, aunque se tarde 6 años en remover la tierra. Este país vive y palpita y es esa gente la que hoy inicia esta transformación. Hoy no son psicólogos los que re evolucionan la consciencia de la gente. Son obreros, campesinos, comerciantes, empleados comunes, es el pueblo mismo el que marcha hacia el cambio; tal como lo predijeron las profecías del socialismo.

México ebulle y se levanta cual vapor, luchando contra su historia, contra la indiferencia, pero sobre todo, contra los fantasmas que ellos le hicieron creer. Este pueblo derrama sangre, pero es ese mismo olor de muerte lo que activa su sobrevivencia. Esta noche termina la incertidumbre y recomienza el trabajo duro por una patria incluyente, esta noche es oscura, pero los ojos de la gente noble y trabajadora deslumbran.

Hay furor y fuerza, te amo México, estamos en buenas manos, las de tu pueblo.

Réquiem para una patria indiferente

Aroma a patria que se levanta desde lo hondo de las cloacas y el asfalto, que se cubre por una lluvia melancólica y un anhelo de mañana inconcreto... el mismo discurso de lucha y quebranto que ha acompañado la marcha callejera, los acordes fúnebres y funestos de la primavera mexicana, eso significa esta misa de muertos, la muerte de la indiferencia, de la apología del dolor… hoy se reescribe la historia.

Hoy las consciencias marchan, escriben, gritan, transforman el mundo. Es el día en que un pueblo despierta y sale a las calles para hacer un llamado a la historia, a los ídolos caídos, a la memoria que se había relegado y desvanecido en el fantasma de las instituciones.

No es que el relato oral se haya equivocado al nombrar a esta generación como los herederos de la revolución, es simplemente que confío a la cultura y a las artes la labor de reestructurar la identidad del hombre. En tono de la menor o en estribillos que surgen desde Viena, esta patria se levanta, con la sangre hirviendo, la frente empapada de sudor y un grito ahogado en la garganta, un alarido de raíz latina, de origen burgués… de final proletario.

Así es como esta sociedad de origen guerrero y espíritu inquebrantable desfila por los caminos que ellos llenaron de infamia, con las consignas que censuraron y con la sabiduría que nos obligaron a renacer. Las nubes se agolpan alrededor de nuestra plancha, respetan nuestro cortejo de muerte, pues este réquiem con sabor a reyerta de antaño nos llama a enterrar el conformismo y con él a los fantasmas que robaron nuestro amor a México.

No es Mozart a quien se dedica esta misa, es la patria que ya no queremos, la que nos olvida, la que nos segrega, la que nos humilla y doblega. Nunca más arrodillados, pues si Mozart viviera con nosotros anduviera. Hoy nosotros renacemos, fluimos y golpeamos con nuestra sapiencia, demostrándoles que pueden arrodillarnos mil veces, pero siempre nos levantaremos para seguir en pie de lucha.

Conformarse es la muerte del espíritu, la lucha es tan sólo una forma de trascender, Si no ardemos juntos quien nos iluminará en esta oscuridad.

De ella y su presencia

Porque 4 es sólo es 
el inicio de para siempre.


Haré temblar los cerros por tu presencia, haré que el viento recuerde tu nombre y que las estrellas fulguren en tu sonrisa.  Saldré del inframundo y y el anonimato para recorrer por los recuerdo del mundo por las venas abiertas de la historia, iré hasta tu presencia; para decirte te amo y hacerte mía una vez más.

Cantaré hasta encontrarte, quiero admirar el brillo de tus ojos y tiernamente besarte, hasta que el mundo se detenga, hasta que el universo se desmorone, y así, el latido de mi corazón te hará estremecer… justo en ese momento no importará el futuro o el pasado pues estaré en tu presencia deteniendo el tiempo, apoderándome de tus suspiros y sollozos, de tu calor.

Seremos uno, tú y yo ante el irreparable avance de la cultura, donde quedará marcada nuestra silueta, nuestros encuentros de pasión, pues residimos en el silencio, en la oscuridad; en medio de la lluvia abrazados o atravesando desiertos tomados de la mano; ahí estaremos, en el deleite de los sentidos, en el reencuentro de nuestros labios… será el momento en que me impregne de tu presencia.

Y ahí en el pabellón de nuestro romance, el mundo podrá olvidarse de su andar, sabrá contemplar la luna en medio de la noche, mientras tu mirada y la mía se eclipsan en la oscuridad,

Caeré rendido sobre la tierra, acariciando tu sombra, contemplando tu mirada, para llevarme el secreto de tu belleza hasta el fin del universo, para contemplarte, adorarte e idolatrarte; porque eres mi inicio y termino mi razón y mi lucha. Porque más allá del sol seremos aquello que el hombre en su irremediable demencia social ignora, aquello a la que nosotros dos hemos renombrado amor.

Reflexiones de México y sus carencias

La lluvia cae con aplomo, me siento solo, quizá porque no tengo la mente tan inocua como para unirme a la horda de festejos absurdos, porque no gozo como los demás con placeres simples... o porque mi mente está estúpidamente obsesionada con aquello que jamás alcanzará mi país.

México te amo hasta morir, pero no soporto la pugna por tus logros y el desorden mental de tu gente; no hace mucho tiempo las caras eran largas y llenas de rabia ante la imposición de la ignorancia y la represión; violaron nuestras consciencias y nuestra libertad, y, ante el ultraje sólo la esperanza nos daba alivio, una esperanza que dependía únicamente de nuestra lucha, de nuestro valor y amor por ti. Pero a ti mi patria querida, la memoria te dura menos que la lluvia de verano que hoy acaricia mis reflexiones.

No es una crítica a tu pasión, a tu desahogo por un deporte del cual gozo y practico, es una critica a tu falta de valores, a lo acartonada que es tu consciencia. A que te acostumbres a recibir una flor después de que te golpean, a que con un logro deportivo, olvides que nos explotan, que nos humillan, que nos arrodillan.

Desde que nací he visto la derrota en los ojos de mi gente, hoy no obstante las condiciones que me acompañan, puedo decir que la derrota y el ultraje siguen a cuestas. Hace poco más de un mes sentí que me robaban el corazón, que me tiraban al piso para rematar mi orgullo, era un sicario llamado democracia. Hoy, cuando la herida comenzaba a sanar, cuando mi corazón sentía un poco de calor... otra estocada se clava en mi ya deteriorada comprensión del mundo, de la fraternidad entre los hombres.

Hoy lloro otra vez por ti mi México del alma. Lloro porque te olvidas, porque no aprendes, porque te rindes... porque hoy no te arrodillas olvidando tu historia, sino ignorando la que se escribe ante tus ojos.

Felicito tus logros y la forma en que engrandeces tus ilusiones, censuro tu falta de sustento, tu indiferencia. Por eso camino solo este día, en el que para algunos tienes fiesta, pero para mi, solo hay tristeza. Desempolva tus colores, que ondeen tus banderas, canta fuerte tu himno, tu vocablo de guerra, pero no me hagas parte de la simplicidad que te rodea.

Intento caminar lejos de ti, el silencio acompaña mis pasos, el sonido es un deleite, es el mismo que desde hace mucho tiempo me acompaña. Esta vez mi corazón va deshecho, eres tu patria querida la que hoy no quiero recordar.

Reitero que te amo hasta morir, pero hoy no soy parte tuya #YoSoyABC, #YoSoyLosMineros, #YoSoyLosCampesinos, #YoSoyLosObreros, #YoSoyLosIndígenas, #YoSoyLasVictimasDelNarco, #YoSoyLosDesplazadosPorElCrimenOrganizado, #YoSoyLosMigrantes, #YoSoyLasMuertasDeJuárez, #YoSoyLosFeminicidiosDelEdoMex, #YoSoyLosZapatistas, #YoSoyCheran, #YoSoyAtenco, #YoSoyWirikuta, #YoSoySolalinde, #YoSoyLidiaCacho, #YoSoyMariselaEscobedo, #YoSoyTusDesaparecidos #YoSoyHidalgoMorelosAllendeZapataArangoJuárezCardenasObrador pero no me siento parte de ti, hoy siento pena de no sentirme mexicano. Espero mañana despertar y poder decir mi amor por México, esta intacto, anoche sólo se fue de aventura con una prostituta llamada indiferencia.

La voz de oro



Se fue, afuera entre amargos y tristes lamentos, el pueblo conmovido buscaba escuchar su ultimo adiós; su última canción. Es ignorancia, es falta de comprensión, pues en su estancia, rodeada del misticismo que rodea su aun menguante leyenda, mira al vacío, a el pasado y a el futuro, que en su antesala de luz dorada, permea ante aquellos acordes que acompañaron el sentimiento de un México viejo, de un sabor a anteayer.

El olor a tequila emana desde tu boca, parece que suena un tango y un mariachi al fondo, pero tu tan fresca como flor de canela pides que nos caiga el último trago.

Pides que aquella huesuda presencia se siente con nosotros, que traiga a nuestra memoria el campo y las noches de estrellas, que  la luna que nos ronda se perfume de leña quemada y así, entre esencias de copal y rosas nos vayamos juntos, cantando la llorona, recordando su beso y el de nuestra madre patria, esta que adoptamos y por la que reímos y lloramos.

Afuera ya se escuchan los sones de la huasteca, los del istmo, los de José Alfredo, sabes que hay que atravesar el umbral, pero aun tienes algo que decir, tus lágrimas ruedan, pero aun quieres sonreír. Quieres cantar y decirle a tus corazones queridos, no me voy, con ustedes me quedo.

Nuestra expirada noche de luna, te reclama, con dulzura entonas algo que versa sobre tu verdadera 
noche de boda, de tus amores con la vida y de que aunque no vuelvas, hoy con locura amas tus huellas, el recuerdo ahogado que tus ojos guardaron. Hay miel en tus palabras, aguardiente en la pasión con que hablas, sin embargo hay nobleza en los besos que repartes a tu doloroso hace poco. Tus ojos brillan, comienzan a cerrar, pero tu boca canta y canta, tu voz no flaquea, es potente y atronadora.

El llanto me inunda, la canción ha llegado al final, fue una hermosa serenata para tu mundo raro, para tus palomas negras, esas que hoy miramos al fondo de tu leyenda para esperarte en la alborada del infinito.

Hasta siempre Chavela, gracias por darnos la mano y ponerla en tu pecho. Por sangrar por una patria que siempre te acogerá y mantendrá en el corazón.